¿Sabías que las pulgas y garrapatas no solo causan picazón?

Cuando un perro se rasca sin parar, muchos tutores piensan que se trata de una molestia pasajera. Sin embargo, las pulgas y garrapatas en perros pueden causar problemas de piel, infestar tu hogar y poner en riesgo la salud de tu mascota. Conocer estos riesgos es el primer paso para protegerlo.

Pulgas: mucho más que una molestia

Alergias que lastiman la piel

En perros sensibles, la saliva de una sola pulga puede desencadenar la dermatitis alérgica por picadura de pulga (DAPP). Esta afección causa enrojecimiento, costras, heridas por rascado y pérdida de pelo, sobre todo cerca del lomo y la cola.

Una plaga que se esconde en casa

Las pulgas que ves en tu perro son solo una pequeña parte del problema. La mayoría de la población vive en el ambiente en forma de huevos, larvas y pupas, escondida en camas, alfombras, sofás y rincones. Por eso un baño no es suficiente y la infestación regresa una y otra vez.

Parásitos que llegan con ellas

Al lamerse o morderse para calmar la picazón, un perro puede tragar pulgas infectadas con larvas de tenia (Dipylidium caninum), un parásito intestinal.

Garrapatas: un riesgo silencioso

Las garrapatas se alimentan de sangre y pueden transmitir enfermedades como la ehrlichiosis, la babesiosis y la anaplasmosis. Estas enfermedades afectan la sangre, la energía y el estado general del perro. Mientras más tiempo permanece una garrapata adherida, mayor es la oportunidad de transmisión. Por eso actuar rápido es fundamental.

Señales de alerta: decaimiento, fiebre, falta de apetito, encías pálidas o sangrados nasales. Si notas alguno de estos síntomas, acude a tu médico veterinario.

Sarna: otro enemigo de la piel

Los ácaros que causan la sarna producen comezón intensa, caída de pelo, costras y, en algunos casos, infecciones en los oídos. Algunos tipos de sarna también pueden contagiarse a otras mascotas del hogar.

Cómo proteger a tu perro de forma efectiva

  1. Elige una protección continua, no reactiva. Esperar a ver pulgas significa que la infestación ya comenzó.
  2. Prefiere una protección sostenida y sin interrupciones. Hoy existen opciones orales masticables, fáciles de administrar, que protegen durante todo el periodo entre una dosis y la siguiente.
  3. Trata a todas las mascotas del hogar, perros y gatos, para evitar reinfestaciones.
  4. No suspendas la protección en temporadas frías. Las pulgas sobreviven dentro de casa todo el año.
  5. Revisa a tu perro después de cada paseo, en especial orejas, cuello, axilas y entre los dedos.
  6. Aspira y lava con frecuencia camas, cobijas y alfombras.

Tu veterinario, tu mejor aliado

Cada perro es diferente. Su peso, edad, estilo de vida y la zona donde vive influyen en el tipo de protección que necesita. Solo tu médico veterinario puede recomendar el antiparasitario y la dosis adecuados.

No esperes a que aparezca la picazón. Agenda una consulta con tu médico veterinario y pregúntale por la protección antiparasitaria más adecuada para tu perro.

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